miércoles, 31 de octubre de 2012

Lo escuché una noche en Sevilla, al pie de una ventana, en el mismo lugar donde alguna vez pasó el Quijote; lo demás me lo guardo, y haciendo honor a los titulos tan largos de ciertas obras literatrias del siglo de oro, me extiendo en la escritura de éste. Para deleite de los que lo lean, para ignorancia de los que lo eviten, y para regocijo de las almas risueñas, os dejo estos versos, que continuaré en el momento oportuno, y dicho esto pongo fin a la redacción del título y doy comienzo a la historia.



María Consolación,
No menees los cuadriles,
Que tienes setenta abriles.
Y no estás en condición.

Deja librado al misterio,
Lo que hay bajo tu falda,
Y tápate más la espalda,
Que es asunto poco serio.

Deja ya de pavonearte
Y piensa en tu descendencia,
no estropees su decencia,
¿Ves que tratan de evitarte?

Y no te pongas en el busto
Esas bragas con estrás
Que si miras para atrás,
Al perro le agarra susto.

Andas corta de dinero,
A juzgar por tu vestido
Falta tela en la espalda,
Y también falta en la falda.

No te abraces a la Kitty,
Desnuda sobre la cama,
Que la vista se me inflama,
Pareces Alvarez, el Pity.

“Te espero bebé me dices”,
Imitando la de la tele,
Aunque ella al menos tiene,
Las medias anti-varíces.

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